Estreno en cines el 23 de Octubre de 2026
Sinopsis
Tráiler
Título Original
Kokurôjô (Kokurojo)
Año
2026
Duración
147 min
Nacionalidad
Japón
Género
Drama, misterio
Dirección y guion
Kiyoshi Kurosawa. Basada en la novela Kokurojo de Honobu Yonezawa (Kadokawa)
Reparto
Masahiro Motoki, Masaki Suda, Yuriko Yoshitaka, Munetaka Aoki, Ryota Miyadate, Tasuku Emoto, Joe Odagiri, Yusuke Santamaria
V.O.
Japonés
Formato
DCP
Sonido
5.1 Dolby Digital
Calificación
En trámite
Estreno en cines
23 de octubre de 2026
Fenómeno en Japón
La película se ha convertido en un fenómeno en Japón: la producción japonesa más vista de su momento, alcanzando el nº 3 en la taquilla global y recaudando más de 6 millones de dólares.
El nuevo trabajo del aclamado cineasta —reconocido por títulos como Cure, Pulse o Tokyo Sonata— construye un relato sobrio y atmosférico en el que lo histórico se combina con una mirada profundamente contemporánea. Silencio, espacio y tensión latente definen un giro hacia el cine de época sin abandonar las constantes de su obra: la condición humana, el conflicto moral y las tensiones invisibles entre sus personajes.
Sobre la película
EL SAMURÁI Y EL PRISIONERO (Kokurôjô), escrita y dirigida por Kiyoshi Kurosawa, llega a los cines el 23 de octubre de 2026 de la mano de ADSO FILMS. Inspirada en la novela de Honobu Yonezawa, la película formará parte de la Sección Òrbita del Festival de Sitges 2026.
Tras su paso por Cannes Premiere 2026 y el circuito internacional (Fantasia, Sydney, Bucheon, Melbourne), consolida a Kurosawa como una de las voces imprescindibles del cine de autor contemporáneo.
Deber, identidad y misterio
Cuando Murashige Araki se rebela contra Nobunaga Oda, queda sitiado en su propio castillo. Una serie de crímenes misteriosos desata el miedo y la desconfianza entre sus filas. Forzado a aliarse con Kanbei Kuroda —estratega brillante y peligroso, prisionero en las mazmorras—, debe descubrir la verdad antes de que caiga la fortaleza.
El film propone una reflexión sobre el deber, la identidad y el peso de las decisiones individuales en contextos de violencia y transformación, más cerca de la guerra psicológica que del derramamiento de sangre.
Basada en la novela Kokurojo de Honobu Yonezawa, la adaptación combina drama histórico jidaigeki y ficción de misterio con una precisión casi quirúrgica: cada pieza del enigma está entrelazada de forma que, si faltara una sola, toda la historia podría venirse abajo.
«Avanzar hacia el paraíso, retirarse hacia el infierno» — frase budista que late en el corazón de la película.
El reparto
Masaki Suda (Kanbei Kuroda)
Yuriko Yoshitaka (Chiyoho)
Joe Odagiri (Juemon Kori)
Munetaka Aoki (Kyuzaemon Araki)
Ryota Miyadate (Sukesaburo Inui)
Tasuku Emoto (Sagehari Saika)
Yusuke Santamaria (Akioka Shironosuke)
Sobre el director
Kiyoshi Kurosawa (Kobe, 1955) es uno de los autores más influyentes del cine japonés contemporáneo. Su filmografía transita entre el thriller, el terror psicológico y el drama, con obras como Cure (1997), Pulse (2001) o Tokyo Sonata (2008), esta última galardonada en Cannes (Un Certain Regard – Premio del Jurado).
Entre sus trabajos recientes destacan Cloud, Chime, Serpent’s Path y La mujer del espía. Su cine se caracteriza por una atmósfera inquietante, un uso expresivo del espacio y una mirada única sobre la alienación y las relaciones humanas.
El samurái y el prisionero supone una nueva incursión en su universo creativo, trasladando sus inquietudes temáticas al Japón histórico del periodo Sengoku.
Entrevista con el director
Kiyoshi Kurosawa
¿Cómo llegaste a leer la novela de Honobu Yonezawa?
La novela había ganado una serie de premios literarios en Japón y era muy conocida. Yo no suelo leer mucha ficción, así que no tenía ni idea hasta que mi productora me la recomendó. Llevaba tiempo interesado en el señor feudal de la era Sengoku, Murashige Araki. En mi primera lectura me di cuenta de que era un tipo de libro inusual para Japón: una novela de misterio sorprendentemente lógica y meticulosamente construida. Era enormemente entretenida, y sentí que adaptarla al cine sería un desafío realmente significativo.
La novela combina drama histórico y misterio. ¿Cómo abordaste la adaptación?
Al ser un misterio, la historia depende de un crimen, un móvil y un método, entrelazados de forma tan precisa que, si faltara una sola pieza, toda la historia podría venirse abajo. Tuvimos que ser extraordinariamente cuidadosos con el guion. Pero más allá de los rompecabezas criminales, la mayor fascinación reside en el misterio que rodea las palabras y acciones del protagonista, Murashige Araki: un señor feudal muy distinto a cualquier convencional del periodo Sengoku.
¿Cómo abordaste esta época histórica? ¿Realismo o estilización?
No quería inventar un estilo nuevo de drama de época. Me propuse hacer un jidaigeki extremadamente ortodoxo, del tipo que hoy es raro de ver. El público contemporáneo ha olvidado en gran medida los grandes dramas de época de las décadas de 1940 y 1950. Al mismo tiempo, aspiraba a la forma clásica contando una historia contemporánea. El verdadero Murashige Araki tenía un pensamiento sorprendentemente moderno para el siglo XVI: un protagonista ideal para hablar tanto a la historia del cine como a nuestro presente.
La frase «avanzar hacia el paraíso, retirarse hacia el infierno» es central. ¿Tiene una dimensión filosófica o política?
Se origina en el antiguo budismo japonés, pero sigue aplicándose hoy. Todo el mundo sabe cuánta miseria siembran las posturas absurdas de quienes están en el poder y se ven encadenados por esas mismas palabras. En ese sentido, la frase que pronuncia Chiyoho cerca del final —«Hay paraíso incluso para aquellos que se retiran»— tiene una influencia enorme en las acciones posteriores de Murashige y un peso tremendo para mí también.
¿Cómo gestionas la violencia en tu puesta en escena?
He hecho muchas películas violentas, pero no soy fan de las representaciones explícitas. Si quieres violencia real, hoy la encuentras en YouTube; eso no es cine. La violencia en el cine tiene que ser real y contenida al mismo tiempo. Es ficción, dirección e interpretación: un momento crítico que pone a prueba al director y a los actores. En el instante en que empiezas a alardear de esa técnica, una flagrante artificialidad llena la pantalla.
¿Cómo hiciste el casting de Masaki Suda y Masahiro Motoki?
Entre los actores japoneses de treinta y pocos, simplemente no hay nadie más aparte de Masaki Suda que pueda interpretar a alguien tan ambiguo y complejo: cuyas verdaderas intenciones son imposibles de leer, que puede pasar de santo a villano en un instante. Para Murashige, Kanbei es a veces aliado, a veces sirviente y a veces algo casi demoníaco. El verdadero eje, sin embargo, es Murashige: cómo un hombre de inmenso poder renuncia a ese poder y alcanza su libertad. Masahiro Motoki interpretó esa transformación de 180 grados con absoluta perfección.
¿Te identificas más con el samurái que quiere saber o con el prisionero que busca explicar?
En una película, el autor tiene la obligación de ofrecer una respuesta a cada misterio que plantea. Al mismo tiempo, no creo necesario explicar las razones detrás de las acciones del protagonista. Murashige va resolviendo los misterios con precisión, pero la razón por la que finalmente abandona el castillo nunca se explica. Históricamente lo hizo de forma repentina; yo simplemente lo retraté tal como sucedió.
¿De qué maneras conecta esta película con tus trabajos anteriores de terror?
No soy un especialista en terror; siempre he aspirado a ser un artesano capaz de abordar cualquier género. Cuando llegó la oferta de un drama de época basado en una gran novela, no había opción de rechazarla. No tengo interés en dejar mis huellas dactilares en una película. Y, sin embargo, puede haber algún hilo conductor entre el conjunto de mis películas y esta. Encontrarlo es trabajo de críticos y espectadores. Con este nuevo largometraje, espero en silencio que vuelva a suceder lo mismo.
Festivales y reconocimientos
- Festival de Cannes 2026 — Official Selection / Cannes Premiere
- Festival de Sitges 2026 — Sección Òrbita
- Fantasia Film Festival 2026
- Sydney Film Festival 2026
- Bucheon International Fantastic Film Festival 2026
- Melbourne International Film Festival 2026
- Producción japonesa más vista — nº 3 taquilla global (+6 M$)
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